El autosabotaje no es flojera: es protección
Estas frases suelen ir acompañadas de una conclusión bastante dura con nosotros mismos:
“soy floja/o”, “no tengo disciplina”, “algo está mal en mí”.
Pero esa lectura, aunque común, es profundamente limitada.
Porque lo que muchas veces llamas autosabotaje…
no es falta de voluntad.
Es una forma de protección.
Cuando
avanzar se siente como una amenaza
Desde afuera, el autosabotaje parece irracional.
¿Por qué alguien se frenaría justo cuando algo empieza a ir
bien?
¿Por qué evitar algo que desea?
La respuesta no está en la lógica consciente.
Está en el sistema nervioso.
Si avanzar, exponerte, crecer o cambiar activa en ti
sensaciones de:
- miedo
- inseguridad
- vergüenza
- sobreexigencia
- pérdida
de control
entonces tu sistema puede interpretar eso como una amenaza.
Y frente a la amenaza, no busca que avances.
Busca que te protejas.
El
autosabotaje como estrategia adaptativa
Aunque hoy te limite, el autosabotaje cumple una función.
En algún momento de tu historia, probablemente fue útil.
Por ejemplo:
- Si
fuiste criticada/o o expuesta/o, evitar avanzar puede protegerte de volver
a sentir eso
- Si
el error era castigado, postergar puede evitar el riesgo de fallar
- Si
el éxito generaba más exigencia, frenarte puede ser una forma de
autocuidado
- Si
crecer implicaba perder vínculos o estabilidad, quedarte donde estás puede
sentirse más seguro
Lo que hoy parece bloqueo,
alguna vez fue una solución.
Formas
comunes de autosabotaje
No siempre es evidente.
A veces se disfraza de hábitos cotidianos:
- procrastinación
constante
- empezar
proyectos y abandonarlos
- dudar
excesivamente antes de decidir
- exigirte
tanto que nunca es suficiente
- compararte
y desmotivarte
- evitar
oportunidades importantes
- distraerte
justo cuando necesitas foco
No es desinterés.
Es una tensión interna entre avanzar y protegerte.
El
conflicto interno: quiero, pero no puedo
Una de las experiencias más frustrantes es esta:
Una parte de ti quiere avanzar.
Otra parte se frena.
Y eso genera culpa, enojo contigo misma/o, sensación de
incoherencia.
Pero en realidad, no hay incoherencia.
Hay partes internas con necesidades distintas:
- una
busca crecimiento
- otra
busca seguridad
El problema no es que exista esa tensión.
El problema es no entenderla.
Por qué
no funciona exigirte más
Frente al autosabotaje, muchas personas intentan resolverlo
con:
- más
disciplina
- más
presión
- más
autoexigencia
Pero eso suele intensificar el problema.
Porque si el autosabotaje es una defensa,
exigirte más solo aumenta la sensación de amenaza.
Y el sistema responde reforzando la protección.
No se
trata de eliminar el autosabotaje
Intentar “dejar de sabotearte” sin comprender su función es
como intentar apagar una alarma sin revisar qué la activó.
El foco no es eliminar la conducta.
Es entender qué está protegiendo.
Preguntas que pueden abrir ese espacio:
- ¿Qué
podría pasar si esto sí me resulta?
- ¿Qué
emoción aparece cuando avanzo?
- ¿Qué
parte de mí se siente insegura?
- ¿De
qué me estaría exponiendo?
Detrás del autosabotaje, muchas veces hay miedo.
Y el miedo necesita ser acompañado, no forzado.
Construir
seguridad para poder avanzar
El cambio real no ocurre cuando te obligas a avanzar.
Ocurre cuando tu sistema empieza a sentirse más seguro para hacerlo.
Algunos movimientos importantes:
- avanzar
en pasos pequeños y sostenibles
- reconocer
tus límites actuales
- validar
lo que sientes en lugar de ignorarlo
- generar
experiencias de logro sin sobreexigencia
- trabajar
la relación contigo misma/o
No es solo hacer más.
Es sentirte más segura/o mientras lo haces.
Algo importante para tener en cuenta…
Si te saboteas, no es porque no quieras cambiar.
Es posible que haya una parte de ti intentando evitar algo
que en algún momento fue doloroso.
Y aunque hoy ese mecanismo te limite,
no está ahí para dañarte.
Está intentando cuidarte… a su manera.
Cuando dejas de pelear contigo y empiezas a entenderte,
algo cambia.
El autosabotaje deja de ser un enemigo,
y se transforma en una puerta de entrada a lo que realmente necesitas.
Ps. Elizabeth Fernández A. / psi.fernandez@gmail.com
.png)

Comentarios
Publicar un comentario