No hagas ghosting a tu terapeuta:
el valor del cierre en el proceso terapéutico
En una era donde las relaciones pueden desvanecerse con un simple clic, el "ghosting" —es decir, desaparecer sin dar explicaciones— se ha vuelto común en distintos ámbitos, incluidos los encuentros terapéuticos. Sin embargo, abandonar la terapia sin previo aviso puede tener consecuencias importantes, tanto para ti como para tu terapeuta.
La terapia es un espacio de confianza y conexión, en el que se exploran emociones, pensamientos y experiencias profundas. Decidir marcharte sin explicar tu ausencia, aunque parezca una salida fácil, puede significar perder una valiosa oportunidad de crecimiento personal. A continuación, te comparto algunas razones para no hacer "ghosting" a tu terapeuta y la importancia del cierre adecuado.
1. Evitar repetir patrones dañinos
El acto de desaparecer sin explicación puede ser reflejo de patrones de evitación en las relaciones personales. Si en tu vida cotidiana tiendes a cortar lazos sin confrontar las situaciones, es probable que lo hagas también en la terapia. La relación con tu terapeuta te brinda un espacio seguro para trabajar estos patrones y romper con viejas formas de relacionarte.
2. El cierre es parte del proceso
La terapia no es solo un lugar para procesar el dolor y las dificultades, también es un espacio donde se aprende a manejar las transiciones. Hablar con tu terapeuta sobre tu deseo de finalizar el proceso es parte de esa transición. El cierre ofrece una oportunidad para reflexionar sobre lo que has logrado y cómo llevar esas herramientas contigo.
3. El terapeuta también necesita cierre
Los terapeutas están preparados para las despedidas, pero cerrar una relación de forma abrupta puede afectar el trabajo realizado juntos. La mayoría de los profesionales están dispuestos a hablar abiertamente sobre la decisión de pausar o terminar la terapia, y en muchos casos, pueden ofrecerte una perspectiva que tal vez no habías considerado.
4. Cuidar el compromiso contigo mismo
Al hacer ghosting en la terapia, puedes sentir un alivio temporal, pero a largo plazo, eludir las conversaciones difíciles o evitar el cierre puede dejar cabos sueltos en tu proceso de sanación. Tomarte el tiempo para hablar abiertamente sobre tu partida es una manera de respetar tu propio viaje y honrar el trabajo que has realizado.
5. Crear una nueva narrativa
Finalizar la terapia no siempre significa el fin del crecimiento personal. Hablar abiertamente con tu terapeuta puede ayudarte a identificar cuándo es el momento adecuado para decir adiós, cómo hacerlo de una manera que te empodere, y cómo mantener el progreso en tu vida diaria. Este es el momento perfecto para crear una narrativa diferente, una en la que enfrentas las transiciones con claridad y compasión.
¿Cómo cerrar de manera saludable?
Si sientes que es momento de pausar o concluir tu terapia, aquí algunos pasos que pueden ayudarte:
- Reflexiona sobre lo que has aprendido y lo que te gustaría comunicar a tu terapeuta.
- Planifica una última sesión para hablar de tu decisión. Esto puede ser muy útil para procesar tus razones y recibir retroalimentación.
- Sé honesto. Si la terapia no cumplió con tus expectativas, está bien decirlo. A veces, el simple hecho de expresar tu insatisfacción puede abrir puertas a nuevas comprensiones.
- Agradece. El cierre no implica romper el vínculo, sino reconocer el valor del proceso que viviste.
Recuerda, la terapia es un espacio para ti, y como tal, mereces un cierre que sea respetuoso, reflexivo y enriquecedor. ¡No dejes el proceso inconcluso, el final también forma parte de tu sanación!
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