GASLIGHTING
El gaslighting es una forma sutil pero poderosa de abuso emocional que se basa en la manipulación para hacer que la víctima dude de su propio criterio, percepción y realidad. El término proviene de la película clásica "Gaslight", donde un personaje manipula a su esposa para que crea que está perdiendo la cordura.
En este tipo
de abuso, la persona manipuladora emplea tácticas que van desde negar hechos
pasados hasta desacreditar las emociones de la víctima. Se busca sembrar la
duda y la confusión, haciendo que la víctima se cuestione a sí misma y dependa
cada vez más de la versión distorsionada de la realidad proporcionada por el
manipulador.
El
gaslighting puede tener efectos devastadores en la salud mental de la víctima,
socavando su autoestima, generando ansiedad, confusión, depresión y creando una
dependencia emocional de la persona manipuladora. Es importante destacar que el
gaslighting no siempre es consciente, y puede ocurrir en diversas relaciones.
Los efectos
psicológicos del gaslighting a medio y largo plazo pueden tener un impacto
significativo en la salud mental y emocional de la persona que está expuesta.
Algunos de estos efectos incluyen:
- Dudas sobre la capacidad para
recordar bien:
La víctima comienza a cuestionar su propia memoria, ya que la persona
manipuladora la convence de que recuerda eventos que nunca ocurrieron o de
que no recuerda cosas que sí sucedieron. Esto genera confusión y
desconfianza en la capacidad de la persona para recordar con precisión.
- Dudas sobre el propio
raciocinio: El
gaslighting lleva a la víctima a perder confianza en su capacidad para
razonar y tomar decisiones. La persona manipuladora refuerza la idea de
que la víctima interpreta mal situaciones y no puede llegar a conclusiones
acertadas.
- Dudas relacionadas con la propia
salud mental:
En casos extremos, la víctima puede llegar a asumir que tiene un trastorno
psicológico que explicaría sus reacciones emocionales o su percepción de
la realidad. Esto conduce a una desconfianza sistemática en sí misma y a
depender más de la opinión de la persona manipuladora.
- Bajada del nivel de autoestima: El gaslighting puede tener un
impacto devastador en el nivel de autoestima de la víctima, extendiéndose
más allá de la focalización en supuestos defectos específicos. La
constante manipulación psicológica lleva a la persona afectada a
desarrollar una percepción generalizada de sí misma como alguien que
"no sirve para nada". Este bajo nivel de autoestima se convierte
en una creencia arraigada que afecta todos los aspectos de su vida.
Este malestar
generalizado frente al propio "Yo" puede conducir a una perspectiva
pesimista sobre la capacidad de la persona para lograr cualquier cosa. Las
emociones, a menudo, preceden a la razón, generando una autopercepción negativa
que se refleja en la incapacidad percibida para alcanzar metas y objetivos.
En la
práctica, esto se traduce en que la víctima adopta un rol de sumisión en la
relación, permitiendo que la persona manipuladora tome todas las decisiones.
Esta dinámica desigual de poder se convierte en un ciclo difícil de romper, ya
que refuerza la dependencia emocional y la creencia de que la víctima no es
capaz de tomar decisiones por sí misma.
Superar los
efectos del gaslighting implica un proceso de reconstrucción de la autoestima,
establecimiento de límites saludables y búsqueda de apoyo terapéutico. Romper
el ciclo de sumisión y recuperar el sentido de autonomía son pasos cruciales en
el camino hacia la recuperación.
Es fundamental
reconocer las señales de gaslighting para poder abordar la manipulación
psicológica de manera efectiva. Aquí hay 10 señales que podrían indicar que
estás siendo objeto de gaslighting:
- Te cuestionas tus ideas o
acciones constantemente.
- Te preguntas si eres demasiado
sensible muchas veces al día.
- Siempre te estás disculpando: a
tus padres, a tu pareja, al jefe.
- Te preguntas por qué no eres
feliz, a pesar de que aparentemente están pasando cosas buenas en tu vida.
- Constantemente ofreces excusas a
tus familiares o amigos por el comportamiento de tu pareja.
- Te ves a ti mismo reteniendo u
ocultando información para evitar explicar o dar excusas a parejas o
amigos.
- Empiezas a mentir para evitar
que cambien tu realidad.
- Te cuesta tomar decisiones,
incluso las más simples.
- Sientes que no puedes hacer nada
bien.
- Te preguntas constantemente si
estás siendo lo suficientemente bueno.
Si reconoces
estas señales, aquí hay algunas pautas para afrontar el gaslighting:
- Confía en tu intuición: Presta atención a tus
sentimientos y no dudes en cuestionar lo que te parece incoherente.
- No busques la aprobación: Evita la necesidad de convencer
a los demás para obtener aprobación. Afirma tus opiniones sin sentirte
obligado/a a cambiarlas.
- Recuerda tu soberanía sobre tus
pensamientos:
Las emociones son válidas, y nadie puede decirte cómo deberías sentirte.
No te disculpes por tus emociones, pero evita la agresión.
- Sé consciente de tus valores: Mantén una lista de tus valores
personales. Estos actuarán como guías fundamentales y te ayudarán a
mantenerte fiel a ti mismo/a.
- Mantén tus límites personales: Comunica claramente cuando
alguien traspase tus límites y establece consecuencias. Mantente firme en
la defensa de tus principios.
- Mantén una vida social rica: Cultiva relaciones
significativas y diversas. Contar con diferentes perspectivas te ayuda a
contrarrestar la manipulación al basarse en diversas opiniones.
Reconocer y
abordar el gaslighting implica un proceso consciente, por lo que si te
encuentras en una situación donde sientes que podrías estar experimentando
gaslighting, buscar ayuda profesional puede ser beneficioso para entender y
manejar la situación. La comunicación abierta y la autoafirmación también son
importantes para contrarrestar este tipo de manipulación.
Ps. Elizabeth Fernández A.
psi.fernandez@gmail.com


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